Buenos días!

habéis llegado a la casa de Aldán,

y os deseamos que mientras dure vuestra estancia en ella, es como si fuera vuestra.

Porque vuestro es el mar que la baña; Las aguas nutrientes que llegan a la Ría por las mañanas; Vuestra es la puesta de sol que pinta de rojo el horizonte. Porque Vuestro es el silencio y el chirriar de las maderas de suelos y techos.